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La Psicología de Tratar a los Inmigrantes como Chivos Expiatorios

chivo expiatorio (diccionario): una persona a la que se culpa por los errores o faltas de otros, especialmente por razones de conveniencia.

No se puede negar: la vida va cuesta abajo para mucha gente en los Estados Unidos. Este país ahora tiene una tasa de pobreza del 18%, la más alta de todos los países industrializados de occidente. Los trabajos bien pagados y manuales prácticamente han desaparecido. El sistema educativo está desmoronándose junto con la infraestructura. La gente gasta cada vez más dinero por atención médica poco confiable. De hecho, la esperanza de vida está disminuyendo y la mortalidad infantil está en alza. Las matanzas están ocurriendo frecuentemente y el abuso de las drogas ha alcanzado niveles epidémicos. Los EEUU tienen más presos que cualquier otro país. La contaminación ambiental y otros daños al medio ambiente están envenenándonos. Finalmente, la corrupción atraviesa todos los niveles del gobierno.

No nos debe sorprender entonces que la gente esté frustrada y con cólera. Lo que es más difícil de explicar es por qué tantos están dispuestos a culpar a los inmigrantes y refugiados por sus problemas. Las encuestas muestran que la mayoría de la gente en este país apoya a los inmigrantes, pero decenas de millones de ciudadanos respaldan los abusos y el reino de terror infligido a los migrantes por el gobierno de los Estados Unidos.

La gente acusa a los inmigrantes de drenar los recursos de la economía, aunque cada estudio muestran que en realidad mejoran la economía y crean más empleos. Muchos tildan injustamente a los inmigrantes como criminales, aún cuando son significativamente más respetuosos de la ley que el resto de la población. Esta ignorancia voluntaria, que ignora a los hechos, tiene sus raíces en el pensamiento irracional.

No hay duda que el mayor sentimiento antiinmigrante en este país está ligado a los blancos que son racistas. Mucha gente que ataca a los inmigrantes sostiene la idea de que EEUU es un país de blancos que gobierna dominando a la gente de color. Los nacionalistas blancos se aferran a sus privilegios raciales como posesiones atesoradas. En sus imaginaciones febriles, la llegada inminente de una mayoría no blanca se percibe como una amenaza existencial. Sus conciencias culpables los aterrorizan de que, una vez que ellos sean minoría, serán tratados de la misma manera que trataron a la gente de color. Al prohibir a los migrantes de “los países de mierda” de Asia, Africa, Latinoamérica, y el Caribe, ellos esperan detener la marea de la historia, preservando una burbuja de supremacía blanca dentro de un mundo que es multiracial.

Una de las formas más repugnante de racismo contra los inmigrantes es usarlos como chivos expiatorios. Culpan a los inmigrantes de color por todos los males de la sociedad norteamericana. El discurso que usan los acusadores empieza con la afirmación errada de que la sociedad tiene una cantidad fija de trabajo, educación, salud, y riqueza. De acuerdo a este pensamiento sesgado, la sociedad es como un gran pastel: si dejamos que alguien más tenga una tajada entonces habrá menos para nosotros. Y la razón por la que la vida va cuesta abajo hoy es supuestamente porque damos demasiado de nuestro pastel a los inmigrantes. Los inmigrantes deben mantenerse alejados de nuestro pastel, o al menos esperar en fila hasta que hayamos comido todo lo que queremos.

Aunque esta narrativa es ilógica, aun así es persistente. A sus seguidores no les importa que la inmigración es algo que nuestra sociedad necesita para manetenerse saludable, o que la inmigración crea mas riqueza—una pastel más grande. A ellos verdaderamente no les importa los derechos humanos de los migrantes, o el hecho de que la política exterior estadounidense en todos esos países haya creado una migración masiva. Lo que les importa es la creencia sola—que han identificado a personas menos poderosas que ellos mismos—gente de color—a quiénes pueden culpar por sus problemas.

Es obvio para cada uno de los que vivimos en los EEUU que la riqueza y el poder están concentradas tremendamente en manos de un número muy pequeño de personas. Los multimillonarios son los que acaparan prácticamente el pastel entero. Ellos son los parásitos reales en nuestra sociedad—no solo la nuestra, sino también de las sociedades de donde los migrantes vienen. El recorte de los impuestos de Trump canalizó billones de dolares al 1% de los más ricos—dinero que pudo haberse usado para solucionar los problemas del pueblo.

Los inculpadores de inmigrantes están totalmente concientes de esto, pero son cobardes. Se sienten demasiado débiles y temerosos de culpar a los billonarios por el deterioro causado al país, menos todavía tratan de hacer algo para detenerlos. Hacerles la lucha acarrearía algún riesgo, algún sacrificio. Pero los cobardes no tienen agallas para afrontar esto.

En vez de eso, bajo la influencia de gente como Trump y sus ricos amigos, los acusadores atacan a los inmigrantes de color—quienes son muchas veces las personas más vulnerable de la sociedad. Satanizar a los inmigrantes les dá a los cobardes una salida a su ira, mientras todavía les permite a ellos complacer a los ricos y poderosos. (Mientras tanto, los ricos y los poderosos se rien de ellos a sus espaldas).

Para los acusadores, se trata de una gratificación corto plazo de sus egos. No les importa el costo político o económico a largo plazo de hacer uso de un chivo expiatorio, siempre que esos no los afecten en este momento. Ciertamente no les importa el costo humano. De hecho, parecen que disfrutan viendo inmigrantes de color oprimidos y humillados. La crueldad es parte de la cultura de buscar chivos expiatorios.

Estos inculpadores no solo son enemigos del movimiento de los derechos humanos de los inmigrantes sino también enemigos de cada uno que lucha por justicia, igualdad y libertad. Ellos fortalecen a la elité multimillonaria, socavan nuestra solidaridad, y funcionan como tropas de choque para apoyar un sistema racista y corrupto. Debemos denunciarlos y criticarlos en cualquier momento en que cobardemente levanten sus voces.

Cómo los Estados Unidos Crearon la Crisis de los Refugiados

Cada mes, más de diez mil migrantes son detenidos a lo largo de la frontera con Mexico. Hasta ahora, muchos de los inmigrantes y refugiados son del Triángulo Norte de Centroamérica—El Salvador, Honduras y Guatemala. Cuando ellos llegan a la frontera, ya han pasado por una larga y peligrosa jornada, cruzado miles de millas. Ellos han sufrido atravezando peligrosos desiertos. Se han trepado encima de los trenes en un calor abrazador o en un helado invierno. Se han enfrentado a verdaderos peligros como ser secuestrados o violados. Se han prestado dinero o usado sus últimos recursos para pagar a los coyotes y oficiales corruptos. Cuando por fin arriban, ellos son tratados brutalmente por los agentes de la frontera y por un sistema de detención racista e inhumano.

La Vida es Hostil en el Triángulo del Norte

La gente no emprende una jornada así de peligrosa sin una razón poderosa. La realidad es que El Salvador, Honduras y Guatemala se ha convertido en lugares inhóspitos para estos refugiados que tienen que huir de allí. Aunque mucho les hubiera gustado poder quedarse en sus casas.

La pobreza se ha generalizado en todo el Triángulo del Norte. Los padres sufren viendo a sus hijos con hambre. Por eso, las familias campesinas se ven obligadas a dejar sus tierras, y arremolinarse ardedor de las ciudades donde no encuentran trabajo. Ver familias sin techo es común en la región.

La violencia está fuera de control. Mucha gente que deja el Triángulo del Norte han tenido familiares asesinados, han sido testigo de asesinatos o han sido ellos mismos amenzados de violación y otras formas mortales de violencia. Los jóvenes son obligados por la fuerza a unirse a las gangas callejeras que mantienen a sus familiares como rehenes. Los militares y la policía gobiernan el país con mano dura, pero no dan solución a la violencia callejera.

Cómo es que Llegamos a Esto?

Por qué es la vida tan difícil para muchos centroamericanos? En gran medida, la culpa recae en la política exterior del gobierno de los EEUU y en el poder de las corporaciones norteamericanas.

Por más de 100 anos, EEUU ha actuado como si América Central fuera su colonia. EEUU ha in-vadido la región una y otra vez. Ha respaldado dictadores militares corruptos, destituido gobiernos democráticos, entrenado y armado escuadrones de la muerte. La CIA ha manipulado y asesinado para imponerse en Centroamérica. Y, las políticas económicas de los EEUU han destruido las principales formas de subsistencia de millones de personas.

Aquí son algunos ejemplos de la intervención militar en el Triángulo del Norte:

Represión en El Salvador

  • En 1932, los Estados Unidos ayudaron a suprimir una rebelión campesina en El Salvador liderada por Farabundo Martí. Decenas de miles de rebeldes y civiles—muchos de ellos indígenas—fueron sistemáticamente masacrados.
  • En 1944, los Estados Unidos apoyaron un golpe de estado reaccionario.
  • En 1960 otra vez, los Estados Unidos apoyaron a otro golpe de estado derechista.
  • Nuevamente desde 1980 hasta 1992, los Estados Unidos entusiastamente financió, entrenó y dirigió una dictadura militar, cuyo principal propósito fue eliminar una revolución popular de izquierda. Más de 70,000 personas fueron asesinados por el ejército militar Salvadoreño y los escuadrones de la muerte, patrocinados directamente por los Estados Unidos. Mientras que miles fueron violados y torturados. Durante este período, cientos de miles de salvadoreños huyeron a los EEUU; sin embargo, muchos de ellos fueron regresados directamente a los lugares en conflicto.

Desestabilización de Honduras

  • En 1911, los Estados Unidos impulsó una dictadura para derrocar al gobierno elegido democráticamente. Después, el país sufrió bajo una serie de dictadores impuestos desde Washington.
  • Luego en los 1980s, los Estados Unidos construyó bases militares en Honduras, convirtiéndolo en centro militar de operaciones para lanzar una guerra contra la Nicaragua Sandinista. Tropas de EEUU entrenaron, armaron y enviaron a los Contras desde Honduras, violando leyes es-tadounidenses e internacionales.
  • Recientemente en el 2009, los Estados Unidos apoyó un golpe contra el gobierno reformista del Presidente Manuel Zelaya.

Este Patrón se Repite en Guatemala

  • En 1954, EEUU organizó un golpe contra el gobierno reformista de Arbenz. Esta dictadura posi-bilitó el surgimiento de un movimiento guerrillero, el cual fue brutalmente reprimido por una campaña contrainsurgente liderada por EEUU. Las tácticas que emplearon incluyó bombardeos, uso de napalm, y la eliminación de villas enteras.
  • Cuando el Presidente Carlos Arana—apoyado por EEUU—asumió la presidencia en 1970 dijo, "Si es necesario que el país se convierta en un cementerio para conseguir la paz, yo no dudaré en hacerlo.” Los regímenes con respaldo Americano que siguieron a Arana en Guatemala tuvieron la misma filosofía. Haciéndose de la vista gorda a sus brutalidades, EEUU les dió apoyo político y decenas de millones de dolares a los militares de Guatemala.
  • En 1978, Rios Montt se convirtió en dictador, en un golpe que tuvo todo el soporte de los Esta-dos Unidos. Montt llevó adelante una campaña de genocidio contra los Mayas. Poblados fueron bombardeados y villas fueron bombardeadas y saqueadas; civiles violados, torturados y ejecutados. Durante la larga guerra civil en Guatemala, más de 200,000 civiles fueron eliminados por el régimen y los escuadrones derechistas de la muerte. Cientos de miles de guatemaltecos huyeron del pais.

El Hilo Económico

Haciendo un recorrido a través de todas las violaciones de los EEUU sobre la soberanía y los derechos humanos en el Triángulo del Norte, nos damos cuenta que siempre ha existido un hilo económico. El Don Poderoso Dinero—el Dólar—está detras de todo esto. Las políticas es-tadounidenses han sido formuladas para servir a las corporaciones norteamericanas que se benefician de los recursos y del trabajo de los centromericanos. Por ejemplo, algunas desver-gonzadas intervenciones de EEUU en Guatemala y Honduras estuvieron orientadas específica-mente para beneficiar a la Compañia Fruta Unida (hoy Marca Chiquita), cuyas plantaciones de bajo costo eran fabulosamente lucrativas.

Quizás la mejor forma de resumir la historia de colonialismo de los EEUU en Latinoamérica es una referencia del General de la Marina Smedley Butler que ayudó a liderar las campañas mili-tares de los Estados Unidos en Honduras, Nicaragua, Mexico, y Haití. En 1933, el dijo: "He pasado mucho tiempo de mi vida como un hombre que batalló para la Gran Industria, para Wall Street y para los banqueros. En resumen, yo fui un mercenario (ganster) que luchó en favor del capitalismo."

Tratado de Libre Comercio de America Central y Repúbica Dominicana (TLCAC) Desvasta a los Agricultores

En las últimas décadas, los EEUU presionaron y corrompieron políticos Centromericanos para que se unieran al llamado TLCAC-RD. TLCAC, al igual que el Tratado de Libre Comercio de América del Norte (TLCAN), es un pacto de intercambio comercial diseñado para situarse por encima de las leyes nacionales, favoreciendo el interés de las grandes corporaciones multinacionales.
Dado que existe un desbalance económico y de poder en las Américas, no deberíamos sorprendernos como ésto ha funcionado para América Central. Bancos americanos e intereses comerciales han tomado el control del sistema financiero y el intercambio en el comercio al por menor en el Triángulo del Norte, y han sobrecargado a la industria manufacturera local.

Quizás el mayor efecto de TLCAC ha sido el de sacar a los pequeños agricultores de sus medios de vida. Bajo las reglas de TLCAC, pequeños agricultores no tienen la posibilidad de competir con la agroindustria de gran escala muy bien financiada, cuyos dueños son inversionistas de los Estados Unidos y de otros paises ricos. Pongamos un ejemplo del impacto de esta situación: No mucho tiempo atrás, Honduras solía exportar productos agrícolas. Ahora importa más comida y otros productos agrarios en vez de exportar.

TLCAC prohibe específicamente cualquier legislación nacional de los paises de Centroamérica que le permita proteger a sus pequeños agricultores—incluso a los agricultores que tratan de vender sus productos en sus propios mercados locales. Cientos de miles de familias campesinas han huído del campo, invadido las ciudades donde no encuentran empleo, pero sí crimen.

Encima de todo ésto, está el impacto del tráfico de drogas para suplir la demanda del mercado norteamericano y la "Guerra a las Drogas" de EEUU, las cuales llenan los bolsillos de los banqueros de Miami, mientras socava una sociedad Latinoamericana tras otra.Y por otro lado, las gangas, como la de MS-13, la cual fue exportada desde Los Angeles al Triángulo del Norte por los EEUU, el MS-13 prospera en este ambiente de caos y corrupción.

Hay una Palabra para Ésto

Las políticas de los EEUU y la avaricia de las corporaciones han dejado un legado perdurable de pobreza, conflicto civil y violencia social en la región. Cada vez que el pueblo centromericano resiste, la mano dura de los EEUU y sus militares títeres aplastan cruelmente al movimiento popular. Las demandas por igual intercambio comercial por los países centroamericanos, se enfrentan con amenazas económicas de los bancos globales y de los EEUU, que tienen la finali-dad de imponer los deseos de las grandes corporaciones.

Existe una palabra que describe esta relacion: imperialismo. Esta relacion parásita entre EEUU y América Central ha sido una fuerza destructora constante, que se ha dado generación tras generación; durante gobiernos, tanto republicanos como demócratas. Esto ha sido justificado todo el tiempo por un crudo racismo y echándole siempre la culpa a la víctima. Cuando veamos que gente desesperada llega ante nuestras fronteras desde el Triángulo del Norte, debemos reconocer que es el imperialismo norteamericano que los ha forzado a hacer este doloroso y penoso éxodo.

La Responsabilidad de los Ciudadanos Norteamericanos

Bajo las leyes internacionales, y a la luz de la decencia básica, se espera que todos los países provean asilo a la gente que busca refugio de la persecución, de la guerra, de la violencia social o de los desastres naturales. Pero los ciudadanos de los EEUU tenemos una especial responsabilidad en dar refugio a la gente que el imperialismo norteamericano—con su sangre fria por conseguir ganancias—ha sacado cruelmente de sus casas. Los ciudadanos tienen una especial obligación para defender los derechos humanos de los Centromericanos y de repudiar cualquier intento racista de satanizarlos y deshumanizarlos. Finalmente, más allá de la crisis inmediata de derechos humanos en la frontera, los ciudadanos norteamericanos tienen un imperativo moral y práctico de ayudar a reconstruir los países que los EEUU ha saqueado y devastado.

Para Leer y Estudiar Posteriormente:

A Century of U.S. Intervention Created the Immigration Crisis

How US ‘Free Trade’ Policies Created the Central American Migration Crisis

How US policy in Honduras set the stage for today’s migration

The devastating effects of American intervention in Guatemala

The Impact of CAFTA: Drugs, Gangs, and Immigration

Video: The War on Democracy

UNHCR: Claims from Central America

CISPES: Community in Solidarity with the People of El Salvador

 

 

 

 

Detener las Deportaciones! Parar las Detenciones!

Estamos viviendo en medio de una emergencia de violación de derechos humanos. Una emergencia que es la consecuencia de una guerra desatada contra los inmigrantes y los refugiados. Esta guerra es catastrófica, no solo por sus víctimas directas, sino porque también afecta a las personas amantes de la libertad y la justicia. Pero esta guerra se dá desde un solo lado, y ha llegado a ser el motivo principal para algunos de los peores sectores de la sociedad norteamericana—supremacía blanca, xenofobia, chauvinismo imperial y neofacismo. Creemos que demandar una moratoria de las deportaciones y de las detenciones de los inmigrantes es una forma de luchar contra ella, de mobilizar sentimientos de solidaridad en la gente y de cambiar el discurso corriente sobre politica migratoria.

“Buenos inmigrantes” y “malos inmigrantes”

El discurso común y corriente sobre migración, incluso el discurso que usa el Partido Demócrata, practicamente desprecia los derechos humanos de los refugiados y de los inmigrantes. Lo que en realidad predomina en este discurso es una definición moralista decadente que distingue entre los que son “buenos inmigrantes” que están permitidos de permanecer en los EEUU, y los “malos inmigrantes” que deben ser encerrados o deportados. De igual modo, este discurso prevalente distingue entre “refugiados reales” y “refugiados falsos.” La presente situación de emergencia en los derechos humanos pone de manifiesto la esencia reaccionaria y errada de este discurso prevalente. En la raíz de esta distinción está la idea del privilegio, el racismo, el miedo y la ignorancia; y ninguno de estos conceptos describe la verdadera realidad de la vida de las personas que están emigrando.

En términos políticos, esta narrativa está bien enquistada en las propuestas de una “reforma migratoria comprensiva.” Estas propuestas están sustentadas sobre el supuesto de que si los Demócratas están de acuerdo con las demandas de los Republicanos en reforzar la patrulla fronteriza, y las deportaciones, pueden conseguir a cambio una limitada protección para algunos grupos selectos de migrantes—esos definidos como “buenos inmigrantes” o “verdaderos refugiados.” Por décadas, ésto ha sido el consenso aprobado al interior del Partido Demócrata.

Trump y la Derecha se sienten como en su casa con este discurso. La Derecha está deshumanizando y satanizando activamente y a propósito más y más categorías de inmigrantes y refugiados, mostrándolos como enemigos y como los peores criminales por lo que deben ser rechazados de esta sociedad. Está bien claro para todo el mundo que Trump y la Derecha están complaciendo con ésto a la supremacia blanca y al nacionalismo.

Pero los liberales comunes y corrientes no tienen una respuesta clara. Al estar de acuerdo en trazar una línea divisorial entre los “buenos” y los “malos” inmigrantes, han cedido terreno en términos de propuesta. No están luchando por los derechos de los inmigrantes y refugiados de permanecer aquí. Al contrario, claman por simpatía o apertura para darles permiso—al menos en ciertos casos que ellos elijan, basados en lo que los Republicanos o mucha gente blanca encontraria acceptable. Ellos hacen cálculos políticos con la vida de la gente, haciendo intercambios y jugando con números. Su concepto de reforma migratoria comprensiva despiadadamente traiciona y criminaliza decenas de millones de migrantes y aquellos que buscan asilo: Ésos que son usados como fichas de negociación. Ésos, quiénes ellos piensan que no merecen que se invierta políticamente . Esos que no merecen, por alguna razon, de su caridad.

Cambio de discurso

Por consiguiente, es vital cambiar el discurso sobre migración y el asilo. Esto es tan importante como formular específicas reformas legislativas. Es nuestra responsabilidad que en nuestro diario quehacer como activistas, el atacar esta narrativa común y corriente y reemplazarla con un discurso basado en la justicia y la moral.

Nuestra posición fundamental debe ser que la migración y el asilo son derechos humanos. No hay nada criminal en la búsqueda de la sobreviviencia, o en querer una vida mejor. De hecho tratar de negar los derechos humanos a otros es un verdadero crimen. Nadie debería ser dejado de lado por discriminación entre quienes son “buenos” y “malos” inmigrantes, o entre quienes son “verdaderos” o “falsos refugiados”, ya sea debido a su nacionalidad, raza, religión, género, historia personal, o por cuando y cómo ellos y sus familias llegaron a vivir a los EEUU.

Es una gran hipocresía la de los descendientes Europeos inmigrantes—quienes robaron estas tierras e impusieron fronteras a través de la violencia, construyeron un impero basado en la esclavitud y saqueos de guerra—dar un sermón acerca de quién es suficiente bueno para vivir aqui. Verdaderamente es hipocrecía cuando la política exterior de los EEUU y sus corporaciones continúan esparciendo y creando miseria en otras latitudes, obligando a que mas gente todos los días emigre o huya para salvar sus vidas.

La lucha por los derechos humanos de los inmigrantes y refugiados tiene un potencial para convertirse—y hay signos que asi lo señalan—en un movimiento poderoso por un cambio progresista en los EEUU y alrededor del mundo. Éste movimiento levanta la demanda por los derechos de los migrantes y refugiados y no apela a la simple simpatía. Cualquier intento por dividir inmigrantes desde los mismos inmigrantes y refugiados dentro de los mismos refugiados, constituye un ataque a la unidad de este movimiento, sirve para contener su potencial y oscurecer su profundo significado político.

Demandamos que se declare una Moratoria de Emergencia para las deportaciones y detenciónes

La lucha por los derechos humanos de los inmigrantes y refugiados necesita un enfoque práctico. Dado los ataques racistas contra los inmigrantes y los que buscan asilo en los EEUU, y dado los efectos destructivos de esos ataques sobre la sociedad en su conjunto, llamamos por una inmediata suspensión en todas las deportaciones, asi como de todos los arrestos y encarcelamientos basados en el estado migratorio. Esto significa no solo que se cierre ICE, sino resquebrajar el poder dictatorial de ICE, la Patrulla Fronteriza y todas las agencias legales federales que están ahora maltratando la vida de los inmigrantes y refugiados. Esta es una declaración de que a la inmigración y a la búsqueda de asilo no se les considere como actos criminales nunca más.

Proponer que se suspendan las deportaciónes no es lo mismo que decir abran las fronteras. Una moratoria no es una decisión final en cómo la frontera debe ser regulada. (Recordemos que por décadas varios millones de Europeos fueron bienvenidos a través de la Isla Ellis y por otros puertos de entrada. Nadie dijo que esa politica significaba “abran las fronteras”). La demanda por una Moratoria de Emergencia, que de plano rechaza la satanización racista que vuelve criminales a los inmigrantes, es centrada y practica. Se enfoca en detener la violación destructora de los derechos humanos de los inmigrantes y de los refugiados que esta sucediendo en este momento.

Resultados de las encuestas

Basados en datos emitidos recientemente por las encuestas, el demandar una moratoria de emergencia en las deportaciones y las detenciones puede ser bien recibido por un público bastante receptivo y con sentimiento significativo pro-inmigrante.

  • La encuesta conducida por la Universidad Quinnipiac en enero de este año, encontró que el 75% de votantes registrados piensa que la inmigración es en términos generales buena para el país (solo el 14% piensa que es malo). Este hallazgo es respaldado por varias encuestas. Por ejemplo, una encuesta conjunta del diario NBC/y de Wall Street Journal de septiembre del 2018, encontró que muchísimos votantes registrados piensan que la inmigración “ayuda más a EEUU en vez de perjudicarlo.” Esa mayoría se ha incrementado de manera sostenida a lo largo de varios años. Además, una sólida mayoría de residentes en numerosas encuestas piensa que los inmigrantes indocumentados son mucho mas respetuosos de la ley que los ciudadanos Americanos. A ésto se añade que el 59% de votantes registrados no está de acuerdo con el argumento de que los inmigrantes indocumentados les quitan el trabajo a los ciudadanos. (Quinnipiac, abril, 2018.)
  • Asi mismo, la encuesta conjunta del diario NBC/y de Wall Street Journal, de septiembre del 2018, encontró que el 61% de los encuestados respondió que estaban en contra de deportar a todos los inmigrantes que están vivendo actualmente indocumentados en los EEUU. Una encuesta previa (junio, 2018), que hizo esta preguna de una forma ligeramente diferente halló que el 67% de los votantes registrados pensó que los “inmigrantes ilegales” deberían ser capaces de aplicar por la ciudadanía. Un 8% más pensó que tales inmigrantes deberian ser capaces de permanecer en los EEUU, pero no aplicar por la ciudadanía. En enero de este año 2019, la encuesta Gallup también encontró que el 81% de los adultos están a favor o fuertemente a favor de “permitir que los inmigrantes que viven en EEUU ilegalmente tengan la oportunidad de llegar a ser ciudadanos de los EEUU, si es que ellos cumplen con los requisitos para serlo en un tiempo determinado”. La encuesta de la Universidad de Monmouth de enero 2018 tuvo resultados similares.
  • La encuesta de Gallup de diciembre del 2018, dijo que el 51% de los que respondieron, aprobó permitir que miles de refugiados de Honduras y otros paises de America Central entren a este país (43% no aprobó).
  • Concomitantemente, una encuesta Nacional de la Universidad de Grinnell realizada en noviembre del 2018, reportó que muchos adultos a nivel nacional creen que EEUU tiene una responsabilidad moral de conceder asilo a los refugiados. También, una gran mayoria sintió que no se había permitido a muchos refugiados ingresar a los Estados Unidos en ese momento. Paralelamente, el 54% de votantes registrados dijeron que hay una crisis de seguridad en la frontera con Mexico; pero al mismo tiempo, el 68% de estos mismos votantes se pronunciaron por la existencia de una crisis humanitaria en la frontera. (Encuesta de la U. de Quinnipiac de enero, 2019).

Por supuesto que sería un error minimizar el fuerte sentimiento anti-inmigrante que existe en el pais. Por ejemplo, el soporte encontrado a favor de los inmigrantes esta condicionado en si es que ellos cumplen con ciertos criterios (ser “buenos inmigrantes”). Esta es la posición que ha sido promovida y utilizada por muchos politicos por años.

Las actitudes halladas frente a los refugiados al sur de la frontera son mixtas. Por ejemplo, casi la mitad de los adultos en los EEUU opina que “los inmigrantes que buscan asilo político en la frontera deberían permanecer en Mexico esperando que su pedido sea procesado.” Asi mismo, casi la mitad piensa que los que buscan asilo en la frontera no estan huyendo de la violencia sino que están “tratando de evitar el debido proceso de aplicar para ingresar al país” (Monmouth, abril 2019). Hay también un fuerte soporte para incrementar la Patrulla Fronteriza.

Sin embargo, esta claro que hay muchas oportunidades para influir opinión pública. Mucha gente en los EEUU parece en general que es pro-inmigración, y un número grande se opone a las detenciones y deportaciones. Este sentimiento puede ser mobilizado y profundizado si se hace un llamamiento para detener el incremento de racismo y crueldad en la política actual.

Por lo tanto, demandar una detención de emergencia enfocará la atención de la nación en lo que actualmente viene sucediendo, que es, las violaciones de los derechos humanos de los inmigrantes y refugiados.

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